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sábado, 20 de noviembre de 2010

Entrevista a Carlos Sisí

Carlos Sisí Cavia es un escritor que nació en Madrid en 1971. Actualmente dirige una revista digital online y un negocio de diseño y soluciones de Internet. Sisí vio su primera obra publicada en 2009. Vive actualmente en Calahonda (Málaga), ciudad donde ambientó su novela Los Caminantes. Y ha recibido el premio Mejor Escritor Imaginamálaga 2010.

Me gustaría comenzar con una pregunta que para mi es crucial, ya que entre mis aficiones existe la tendencia a escribir relatos que por uno u otro motivo, casi nunca termino, sin embargo, ahora estoy finalizando uno, pero no encuentro la motivación suficiente como para terminarlo. Me gustaría saber, ¿por qué y para qué escribes? ¿Cualés son tus motivaciones? Quizás me ayude tu respuesta.

Carlos - Empecé con Los Caminantes tras estar unos diez años sin escribir una coma. Era el momento anímico. Necesitaba escribir, inventar una historia e involucrarme en ella. Sobre qué tratase, me daba exactamente igual. Podría haber sido una novela sobre marines espaciales. Pero dio la casualidad de que tuve delante los lomos de los DVD de zombis y se me encendió una bombilla. Creo que lo primero que escribí fue el capítulo de Susana en su apartamento, y me pareció tremendamente excitante. Sobre todo, me lo pasaba bomba inventando y preguntándome cómo sería realmente todo, y esa era toda mi motivación inicial: desconectar del mundo y meterme en la historia, como uno desaparece delante de la pantalla viendo películas que han hecho otros. Me creía muy original, por cierto, porque no conocía todavía a Brooks o Loureiro, y desde luego no pensaba que nadie pudiera querer leer una historia con zombis.

Tienes una empresa familiar de diseño y soluciones de Internet, y diriges una revista digital online. Lo segundo puede tener algo que ver con tu vena literaria, pero la actividad empresarial, poco tiene que ver con escribir un libro, ¿cómo descubriste tu vocación de escritor?

Carlos - Fui un niño demasiado casero con hobbies de interior; me fascinaba pasar las tardes escribiendo en una vieja máquina de escribir. Cuántas pagas semanales invertí en comprar rollos de tinta, ni lo sé, pero a buen seguro debieron ser muchas. La adolescencia fue más complicada, claro, y escribir me ayudó mucho a bucear en mi mismo y asentar la tormenta de pensamientos que a todos nos acosa en ese periodo de transición. De aquello me quedó el regusto de ser capaz de inventar mundos, de dirigir mis propios conciertos. Es algo que siempre me ha satisfecho enormemente, la sensación del creador, y es algo que he intentado en muchos campos artísticos de expresión. Cuando acabe la trilogía de Los Caminantes, será bonito ver los tres volúmenes completos y pensar que ahí hay algo.

Todo el mundo que es aficionado a la lectura tiene libros que recomienda o incluso autores. ¿Cuáles son los escritores u obras que recomendarías? Y no me estoy refiriendo a obras que te han influenciado, sino simplemente que recuerdes por algún motivo. Y por cierto, ¿has vuelto a releer algún libro?

Carlos - Creo que he releído todos los libros que me han gustado, y no solo una, sino varias veces. El Señor de los Anillos puedo haberlo revisitado veinte o veinticinco veces con facilidad. También con muchos libros de Stephen King, Robert Sheckley, Asimov... se saca mucho jugo en sucesivas lecturas, y me pasa lo mismo con el cine.

Cuando comenzó tu aventura escribiendo Los Caminantes, ¿tenías en mente modelos literarios de escritores a los que te gustaría parecerte?

Carlos - Sobre todo, Stephen King. Tiene sus detractores, como los tiene todo el mundo, pero para mi, es uno de los escritores que más ha aportado al género de terror. Y su manera de escribir fue tan refrescante e impactante en su momento que me daba igual de lo que hablase, me deleitaba con cada página. No siempre fue así, por cierto... cuando era más joven me gustaba escribir reflexiones extrañas en plan Kundera. Menos mal que desistí (risas)

Ahora que ya tienes a la venta Necrópolis, ¿te consideras más empresario que escritor?

Carlos - Es difícil decir en qué grado uno es más que otra cosa. Mi trabajo diario tiene su hueco, y mis tareas de escritor tienen el suyo. Son partes del día a día, y están bien diferenciadas.

¿Cuál es la técnica narrativa que más dificultades te ha creado a la hora de escribir?, ¿qué necesita más esfuerzo de tu parte: la creación de los personajes, la estructura de la historia, el diálogo, la ambientación? Y ¿cómo has resulto estas pequeñas dificultades?

Carlos - En realidad es mucho más sencillo que todo eso. Yo viví el mundo de Los Caminantes mucho antes de escribirlo... fue engendrándose en silencio, creciendo poco a poco a medida que pasaban los días, alimentado por películas catastrofistas, de terror, fotografías de ciudades desoladas, las grandes producciones cinematográficas del género, y una docena de videojuegos. Ese caldo primigenio sugiere escenas en la mente, es inevitable, así que no tuve que sentarme a planear nada. Si algo he aprendido es que, definitivamente, me gusta la escuela de "No Planification": invento la historia a medida que me involucro en ella, los personajes evolucionan y sugieren tramas nuevas y sorprendentes, y el sentido común dicta las reglas de lo que es coherente que pase, y lo que no. De esa forma me sorprendo a mí mismo y disfruto con la escritura, porque de algún modo es como leer mi propia historia por primera vez. Es probable que, si disfruto escribiéndola, otros la disfruten leyéndola.

He leído cosas sobre muchos autores, y me he dado cuenta que muchos de ellos tienen algo peculiar a la hora de escribir. Una especie de "manía "que le ayuda a concentrarse en lo que escribe, ¿tienes tú alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida?

Carlos - Sí, no escribo nunca con el mismo ordenador que con el que trabajo. Para escribir uso un viejo PowerBook G4 y lo hago desde el sofá, viendo la tele. La tele es muy importante. Si me atasco un poco, me meto en facebook o algún foro y distraigo la mente... luego vuelvo al procesador de textos y, generalmente, veo los fallos en el trozo que acabo de escribir, o se me ocurre algo nuevo con lo que continuar. A veces me llevo el portátil al jardín: cambiar de ambiente es sensacional, aunque no siempre pueda uno hacerlo. La parte final de Los Caminantes con el padre Isidro la escribí en el jardín; diez páginas en una sola tarde. Raramente alcanzo esa productividad.

¿Cuantas veces sueles leer tus libros antes de mandarlos al editor? ¿Sueles cambiar muchas cosas cuando vuelves a leerlo?

Carlos - No, la verdad es que Los Caminantes lo envié tal cual salió de mi mente y Dolmen se ocupó de corregirla. Con Necrópolis sí me involucré más en ese proceso, y recurrí a dos profesionales que han contribuido enormemente a que la obra esté mucho más depurada: David Jasso y Fernando Martínez Gimeno. Si tengo elección, en el futuro, me encantará contar con ellos de nuevo.

Hay muchas veces que en nuestro trabajo, nos sentimos, apáticos, sin ganas de trabajar. Y supongo que cuando te dedicas a escribir un libro, esos momentos pueden ser en lugar de ese sentimiento, lo que comúnmente se conoce como "quedarse en blanco" y no saber por donde continuar o enfocar algo. ¿Alguna vez te has sentido bloqueado de alguna manera? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

Carlos - Si no se me ocurre nada, o no tengo ganas, no escribo. Nunca me lo tomo como una obligación, porque estoy seguro de que las cosas saldrían forzadas. Afortunadamente, con una novela al año hay bastante tiempo para dejar la mente en barbecho cuando la necesita.

Siempre está la leyenda urbana, con respecto a que los editores suelen quitar o poner cosas a los libros que recibe antes de editarlos. Si eso es cierto, al menos en mi, generaría un cierto malestar, ¿cómo es tu relación con el editor? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original?

Carlos - A mí también me preocupaba. Me habían contado historias de terror de correctores de estilo que cambiaban frases enteras, el sentido de las construcciones, y todo lo que les diera la gana, sin consultar. Eso me aterraba. Era, por supuesto, un temor causado por mi desconocimiento, como suele suceder. Pero me preocupé de buscarme los correctores que he mencionado antes, y ellos me mandaban sus sugerencias en trabajadísimos documentos llenos de notas. Eran sugerencias, al fin y al cabo, que yo podía elegir tomar, o no. El documento maestro lo confeccioné yo tomando cosas de uno, y de otro, y si algo no me gustaba, lo ignoraba. Fue un proceso largo, pero era la única manera de seguir sintiendo que la novela era todavía mía.

Una de las cosas que peor llevan muchos autores, son las críticas de los lectores hacia sus obras, ¿Te han criticado mucho? ¿Has notado evolución en la forma de escribir Necrópolis?

Carlos - He tenido una suerte tremenda, todos los comentarios y reseñas coinciden en que Necrópolis es una obra más redonda y madura que su predecesora. Naturalmente, hay comentarios fastos y nefastos para ambas obras, pero la media de todos ellos es espectacularmente feliz, por lo que estoy bien satisfecho. Y sí, algo creo detectar en mi forma de escribir... al menos puedo retomar páginas antiguas y sentir un cosquilleo en la base del estómago al leer ciertas cosas que ahora remataría de otro modo.

Todos los autores, o al menos en su mayoría, trasmiten parte de él mismo en sus libros, ya sea mediante un personaje con alguna característica que recuerde al autor, o simplemente algún lugar que le haya gustado. Puede ser infinidad de cosas, en tu caso ¿qué se puede conocer de Carlos Sisí a través de Los Caminantes?

Carlos - Es inevitable que tu obra refleje cosas de ti mismo, no solo en lo obvio, también en cada pequeño rudimento. Los personajes actúan como lo hacen porque pensé que sería lo más lógico en cada caso. Hablan como lo hacen porque sus frases están en mí. Para casos concretos, hay un montón de cosas que tomo prestadas de mi entorno: anécdotas familiares, nombres de los personaje, dichos de la abuela... no solo ha sido intencionadamente, supongo que además es inevitable. Sobre mi forma de ser se podrían detectar muchas cosas. Un reseñador dijo que Los Caminantes era una oda a la vida; mientras algunos han criticado que hay "demasiado buen rollo" entre los personajes protagonistas y que esperaban un poco más de mezquindad, yo preferí pensar que en una situación de pandemia, realmente la gente cooperaría por un fin común. No creo que la gente sea tan mala como pretenden hacernos creer en las películas.

Has llegado muy alto con los dos libros publicados, ¿tienes pensado seguir escribiendo? ¿cual es tu ambición como escritor? ¿Hasta dónde quieres llegar? Según parece, hay noticias sobre una película realizada en Málaga sobre Los Caminantes.

Carlos - Todo esto ha venido de forma inesperada, así que continúo sin esperar mucho. He aprendido que es mejor. Tomo las cosas como vienen, y sigo escribiendo, porque ahora sé que hay gente que quiere leer las historias que me gusta contar. La película siempre ha sido algo que ha estado formándose en una especie de nebulosa, entre bastidores, pero por el momento continúa sin haber nada en firme. Habrá sorpresas en las que tengo cierta fe, pero esos barcos tienen que encontrar todavía un puerto.

Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

Carlos - Que no desista. Hay que seguir escribiendo y mejorando. Yo mandé mi novela a una editorial por insistencia de mi familia, es cierto, pero en los treinta y ocho años anteriores a ese hecho mágico, nunca nadie me había pedido que mandara nada a ninguna parte ;)

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